Las nuevas medidas fiscales entran en vigor de forma inmediata para aliviar el bolsillo de los consumidores ante el encarecimiento de la energía.
Ante la gravedad de la crisis energética derivada del conflicto bélico en Irán, el Consejo de Ministros ha aprobado un paquete de medidas urgentes que redefine el esquema del IVA en España para los sectores más castigados. El objetivo es frenar una inflación que amenaza con colapsar el consumo interno.
El «IVA de guerra»: Carburantes y luz al 10%
La medida estrella es la reducción del IVA sobre los carburantes, que pasa del tipo general del 21% al 10%. Esta rebaja se aplicará tanto a la gasolina como al gasóleo, buscando mitigar el impacto del cierre de rutas comerciales en el Golfo Pérsico.
Asimismo, se consolida el IVA reducido del 10% para la electricidad y el gas natural, extendiendo una medida que ya se venía aplicando de forma intermitente, pero que ahora adquiere un carácter estructural mientras dure la inestabilidad internacional.
Radiografía del IVA en España tras el decreto
Con estos cambios, el mapa de la fiscalidad sobre el consumo en España queda configurado de la siguiente manera:
- IVA General (21%): Se mantiene para la mayoría de los bienes (textil, electrónica, vehículos) y servicios.
- IVA Reducido (10%): Se convierte en el refugio de la energía. Además de luz, gas y gasolinas, sigue aplicándose a la hostelería, el transporte de viajeros y la mayoría de los productos alimenticios no básicos.
- IVA Superreducido (4%): Permanece intacto para los productos de primera necesidad (pan, leche, huevos, frutas y verduras), así como para medicamentos y prensa.
Incertidumbre en la cesta de la compra
A pesar de la bajada en la energía, el Gobierno ha decidido, por ahora, no modificar el IVA de los alimentos. Sectores de la oposición y asociaciones de consumidores ya han reclamado que la rebaja al 10% se extienda a productos básicos para compensar el encarecimiento indirecto que sufren debido a los costes de transporte.
Desde el Ministerio de Hacienda advierten que estas medidas serán revisadas trimestralmente en función de la evolución del conflicto y la estabilidad del mercado petrolero internacional.